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La Coctelera

oaldefna

6 Enero 2010

ALGO HUELE A PODRIDO EN DINAMARCA

 

El gobierno de Dinamarca, que en nuestra opinión siempre había dado muestras de ser una de las democracias más viejas y representativas de Europa, finalmente y aunque parezca mentira, ha caído en el grave error de aplicar sus leyes de la misma forma que lo hubiese hecho la más recalcitrante dictadura tercermundista.  Y es que la detención preventiva y en régimen de aislamiento del director de Greenpeace, Juan López de Uralde (Juantxo), y tres de sus compañeros no merece otra calificación.

 

Lo ocurrido en Copenhague, con el fracaso de la cumbre sobre el cambio climático y la detención de los componentes de una organización que sólo lucha pacíficamente por cambiar la conciencia colectiva en pro de la salvación del Planeta, es la prueba definitiva de la falta de voluntad y la desidia de unos gobernantes que no representan realmente las aspiraciones del pueblo y que, por tanto, no merecen el puesto que ocupan.  Además, resulta muy significativo el celo de las autoridades danesas por mantener el orden del desorden en que acabó la cumbre, deteniendo aquellas personas que significaban la oposición al orden en que los asesinos del Planeta siguen actuando en todas las conferencias para mejorar el medio ambiente, simplemente engañando al pueblo ignorante con falsas promesas. Esta es la realidad que estamos viviendo y que, de seguir así, en un tiempo no muy lejano nos conducirá quizá a nuestro propio exterminio.  ¿O es que quienes estudian el cambio climático, que son miles, no nos están contando la verdad?  En tal caso, nuestros gobernantes son también los máximos responsables de semejante engaño.

 

Considerando que no nos estén engañando con lo del cambio climático y volviendo al asunto que nos ocupa, creemos, pues, del todo justificada la actuación de todas aquellas personas conscientes de la gravedad del problema. Greenpeace siempre ha demostrado ser una organización ecologista responsable, que no elude las leyes establecidas, que se manifiesta de forma pacífica y que, por suerte para el pueblo y desgracia de sus malos gobernantes, tiene una gran relevancia en nuestra sociedad un tanto adormecida en los temas ecológicos. Teniendo en cuenta que las leyes de una nación democrática no deben ser intocables, sino que han de poder modificarse según las necesidades de las personas, la detención efectuada en la cumbre del cambio climático no debería haberse efectuado como si se tratara de sujetos terroristas. Por tanto, aún contraviniendo el orden establecido, se debería haber tenido en cuenta el fracaso mismo de la conferencia y haber aplicado a lo sumo una sanción que probablemente Greenpeace asumiría.  Sólo se trató de llamar la atención de los políticos para que no politiqueen tanto y actúen.

 

Cada vez que ocurre un incidente de este tipo, se pone de manifiesto la preponderancia de nuestros gobernantes para hacer oídos sordos a las legítimas aspiraciones del pueblo por un medio ambiente acorde con la vida en nuestro planeta. Los poderes públicos tratan de ahogar esas aspiraciones, disfrazando la verdad con mentiras y poniendo los intereses partidistas y particulares de unos cuantos por encima de los intereses del pueblo. El falso crecimiento económico, basado en un capitalismo salvaje, es una clara prueba de ello. Y desgraciadamente una buena parte de ese pueblo está de acuerdo con las normas. Lo importante es vivir "hoy", pues el mañana no les preocupa. Quienes de verdad sienten lo que está pasando y luchan por mejorar la situación, son detenidos por violar las normas establecidas...  Serán llamados al orden, declararán ante un juez, que dictará una sentencia condenatoria o, con mucha suerte, una sanción administrativa.  Para colmo de males, los gobernantes cuentan con un poderoso aparato de propaganda para apoyar el sistema económico actual y el crecimiento insostenible.  Con ello consiguen que una buena parte de nuestra querida sociedad del "bienestar" se someta a sus dictámenes, y ¡ay de aquél que proteste! Caerá sobre él todo el peso de la ley. En nuestra opinión, hace muchos años que los pueblos se ven abandonados por sus gobernantes y las consecuencias serán inimaginables. A pesar de los avances de la tecnología, la medicina, la química, la sicología, las ciencias espaciales, la agricultura, etc., el ser humano sigue teniendo las contradicciones de siempre: queremos vivir bien, pero el camino que hemos elegido está lleno de injusticias, desigualdades y una avaricia infinita para enriquecernos individualmente, sin importarnos nada o casi nada la vida de los demás. Y, finalmente, hemos llegado al punto de poner en peligro nuestra propia existencia. Y los ecologistas, al parecer de los gobiernos, no pintamos nada en este mundo...              

 

 

 

 

 

     

Tags: conservacion

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31 Diciembre 2009

FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE: la realidad y la quimera

 

Con este artículo no pretendo herir los sentimientos de ningún naturalista en cuanto al futuro de nuestro querido planeta Tierra. Por supuesto, deben considerar su contenido como fruto de mi pensamiento particular, como no podría ser de otra manera.

 

En 2.010 se cumplen 30 años de la desaparición de Félix. ¿Cómo se sentiría él si viera el estado actual de nuestra naturaleza? Una persona tan sensible como él era, imagino que se le bajaría el alma a los pies. Lo que Félix perseguía ha resultado ser una quimera. En realidad, el pueblo anda casi siempre detrás de quimeras. La lotería es una de ellas. Y en lo que respecta a la naturaleza, esta quimera de Félix no ha resultado ser ni necesaria ni apremiante para nuestros gobernantes,  como lo demuestran los últimos acontecimientos. Aquí no ha cambiado nada o casi nada, muy lejos de lo que él pretendía. Cierto, hay una legión de naturalistas que de algún modo han seguido sus enseñanzas, pero nada tienen que hacer frente a las desalmadas actitudes de algunos gobernantes en puestos claves de nuestra sociedad, con lo cual la destrucción de la naturaleza sigue su enexorable curso.  Para colmo de males, resulta que la mayoría de esos naturalistas son gente pobre de medios económicos (nada que ver con Al Gore), aunque sean muy ricos en ideas. Por tanto, no les queda más remedio que "patalear" sin que nadie les escuche. Muchos se agrupan en ONGs, como Greenpeace, pero algunos de sus dirigentes tienen la desgracia de caer en manos de la policía, como Juancho, simplemente por atreverse a decir la verdad de lo que está pasando. El resto de la gente que forma parte de esta sociedad en ruinas, son simplemente "pasotas". Bueno, en realidad sólo les importa el dinero, divertirse a tope, el fútbol y poco más...

 

Lo que no sospechaba entonces Félix Rodríguez de la Fuente es la sistemática manipulación a la que hemos llegado en la actualidad por parte de los medios de comunicación dirigidos, en su mayor parte, por personas a las que la naturaleza en general les importa un bledo, mientras puedan disponer de un coto de caza en donde puedan matar animales por puro divertimento. Eso sí, muchos de ellos se presentan ante la sociedad como salvadores de la naturaleza, cuando en realidad son sus verdugos.  Desde luego hay un hecho cierto: sin la iniciativa privada y el dinero de unos cuantos no se hubiese declarado Doñana como parque nacional.  Esto es en sí una suerte y también una desgracia, pues la naturaleza pertenece a toda la sociedad y no sólo a unos cuantos privilegiados. 

 

¿Cómo es posible que el ser humano se esté comportando tan mal con el medio que sustenta su vida? Félix nos dio la oportunidad de rectificar nuestra actitud, pero casi nadie le ha escuchado. El mismo fue cazador en su juventud, pero rectificó a tiempo, pues llegó a la conclusión de que la caza era algo de tiempos pasados. Si de verdad se ama a los animales, no se les debe matar. Aquí, sin embargo,  hay polémica. Pero una cosa debe quedar clara: no es lo mismo matar animales por necesidad de comer, que por deporte o como negocio lucrativo.

 

Creo que lo que mejor demuestra la quimera que perseguía Félix Rodríguez de la Fuente, es el fracaso total de la Conferencia sobre el Cambio Climático celebrada en Copenhague, en donde Juancho y sus compañeros de Greenpeace dejaron claro en sus pancartas que "los políticos hablan... y los líderes actúan". Y así fue, pura palabrería que jamás se cumplirá, mientras nuestra casa común se sigue deteriorando rápidamente. Quizá la vida del hombre en la tierra tenga los días contados... Quizá aún estemos a punto de rectificar y convertir en realidad el pensamiento de Félix.             

 

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22 Octubre 2009

REQUIEM POR LAS TABLAS DE DAIMIEL

Está claro que el desarrollo y el bienestar de los pueblos es incompatible en muchos casos con la conservación de la naturaleza. Un claro ejemplo lo tenemos en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Su agónica situación actual comenzó en los años 60, cuando se pusieron en marcha distintas obras de canalización de ríos y desecación de terrenos con vistas al cultivo intensivo  de cereales, maíz, viña, etc. A esto hay que añadir los numerosos pozos ilegales. Esto conlleva un sistema de regadío intensivo que ha ido agotando las reservas hídricas de tal manera, que de las 1.750 hectáreas, tan solo quedan actualmente 18 inundadas.

¿Pero entonces por qué los responsables últimos del gobierno -no los intermediarios- han tratado siempre de salvar la cara con falsas promesas de recuperación del parque? Además, quienes nos preocupamos por el bienestar de los humedales (los pasotas pasan de todo), nos preguntamos qué están haciendo con los 5.600 millones de euros los señores responsables de poner en marcha el Plan Especial del Alto Guadiana. La vida del parque no puede esperar eternas discusiones sobre cómo recuperar los acuíferos agotados por la mala gestión de décadas. Tampoco se puede pretender que el parque sólo recobre vida en los años lluviosos, como ocurrió durante los años 96 y 97. 

Lo que ocurre en Daimiel es la continuación de la desgraciada historia de los humedales en España. Ya lo señalaba Félix Rodríguez de la Fuente, en un desesperado intento de recuperar estas zonas húmedas, tan vitales para la fauna, especialmente las aves. Pero las ideas de conservación que logró inculcar en muchos españoles, pronto fueron olvidadas por la codicia y la irresponsabilidad de sucesivos gobiernos llamados democráticos. La situación de las Tablas de Daimiel es peor hoy que con la dictadura. El medio ambiente en España sigue sin interesar a la mayoría de la población. Es una vergüenza, pero creemos que es así, y algún día todos lo lamentaremos. Si la gente entendiera que los humedales son totalmente necesarios para la vida, que forman parte de la biodiversidad, que deben ser conservados a toda costa, que no tenemos derecho a cambiarlo todo en aras de un desarrollo mal entendido, que las generaciones futuras tienen derecho a disfrutar en la tierra de la vida de los animales y plantas, entonces problemas como el actual de las Tablas de Daimiel se hubiesen evitado. Pero esto es un sueño.

Mientras tanto, en Daimiel se sigue sin tomar decisiones drásticas, urgentes. Nos imaginamos, claro está, que la última palabra corresponderá a la ministra de medio ambiente, pero no sabemos si entra en sus planes inmediatos salvar el parque nacional. Suponemos que recibe presiones por todas partes, en contra y a favor. No lo tiene fácil. En nuestra opinión, seguirán los políticos engañando a los ecologistas con buenas palabras, mientras uno de nuestros mejores parques nacionales se muere irremisiblemente abrasado,además, por la turba ardiendo. La visita de los turistas ha ido disminuyendo año tras año, pues cada vez hay menos aves. Cada vez interesa menos a la opinión pública. Eso sí: interesa mucho salvarlo a los políticos cuando hay elecciones. Y entre esos políticos están los de la Junta de Castilla-La Mancha, que deberían tomar cartas en el asunto de forma urgente. Tienen los medios y el dinero para hacerlo. Es más: ya tenían que haber hecho algo antes de llegar a semejante situación, por lo que se ve claramente la falta de voluntad para solucionar el problema. Quizá piensen que el daño ya es irreversible, que ya nada ni nadie puede salvar las Tablas de Daimiel. Al fin y al cabo esto es lo que piensan algunos especialistas. Mientras, los agricultores de la zona siguen regando el maíz y las patatas por aspersión, los pozos ilegales siguen funcionando y de los antiguos acuíferos ya no queda nada. Habrá que buscar alguna excusa para salvar la cara, quizá tenga la culpa el cambio climático..

De todos maneras, no estamos solos. Para bien o para mal existe la UE, quien, a la vista del constante deterioro del parque, acaba de pedir al gobierno español que le informe detalladamente de las causas de la desaparición de este humedal. No se debe olvidar que las Tablas de Daimiel forman parte del convenio Ramsar y La Mancha Húmeda está considerada como Reserva de la Biosfera. Dicha consideración podría serle retirada, con lo cual quedaría en entredicho la política conservacionista de España.            

 

         

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7 Junio 2009

LA REALIDAD Y LA FICCION

 

Me he preguntado muchas veces si las demás personas pueden en algún momento verse como yo me veo cuando me asomo al mundo  ante la televisión, escuchando la radio o leyendo el periódico: como un mero e insignificante ser que forma parte de un todo, que es arrastrado por una fuerza suprema de gobernantes que dicta leyes -muchas veces sin ton ni son- y que estás obligado a obedecer.

 

En el mundo actual, que es el mundo de la información, de los grandes viajes espaciales, de las grandes conquistas en el campo de la medicina, de la agricultura, pero también el de la manipulación informativa, el de la radicalización entre buenos y malos y el de la falta casi total de sentimientos hacia el prójimo, muchas personas no encuentran su sitio, a pesar de tener grandes dotes personales. ¿Cuál es el problema?

 

Sí, evidentemente hemos progresado en muchos aspectos -y negarlo sería no tener dos dedos de frente-, pero hay algo que cualquier persona bien nacida admitiría: que en muchas cosas vivimos una auténtica ficción. Tendemos a ver los problemas del mundo como algo completamente ajeno a nosotros, algo que sólo les ocurre a los demás. Vemos el mundo a través de los informativos de televisión y los damos por buenos. Mucha gente ha perdido la capacidad de raciocinio. Cada día parece una película. Hace unos días desapareció en el Atlántico un avión francés con 228 personas a bordo, hoy nos enteramos de que los nativos de la selva del Perú se enfrentan al gobierno con lanzas para defender sus tierras, pues ahora pretenden que la Ley permita a los extranjeros cortar árboles y comprar tierras en la selva. En Afganistán, Irak o Pakistán  muere un promedio de 50 personas diarias en atentados terroristas, entre ellas muchos niños. Nos cuentan que cada día mueren de hambre miles de niños en todo el mundo, especialmente en Africa y América Latina. Y así un rosario de desgracias cotidianas, que la inmensa mayoría de ciudadanos del mundo piensa que es algo inevitable. Y precisamente por ser inevitables, no se les da la importancia que requieren. ¿Será que somos tan mezquinos, tan inconscientes, tan insensibles y tan pobres de espíritu -aquí hay que incluir también a los gobernantes-, que realmente lo vemos casi todo como si se tratara de una película de ciencia ficción?

 

Con semejante panorama hay, sin embargo, muchísimos gobernantes - sean de derechas o de izquierdas- que aún se atreven a pronosticar un mundo mejor. Sólo mencionaré uno: Barack Obama. Se trata de un hombre lleno de buenas intenciones. Pero para mejorar el mundo no bastan sólo buenas intenciones. Se necesitan soluciones inmediatas. Y lo paradójico es que existen, que éstas sí son reales. Por poner un ejemplo, con los adelantos actuales en la agricultura se podría dar de comer a todos los hambrientos del mundo. Pero el problema para Obama es que el resto de las personas ricas lo serían menos. Así pues, esto no será posible. La sociedad capitalista -en la que casi todo el mundo moderno está metido- lleva como carta de presentación la desigualdad, la avaricia, y el menosprecio a los pobres y desheredados de la tierra.

 

Jamás en la historia del mundo se ha llegado a tal refinamiento en las malas acciones del hombre en el mundo, como en estos últimos dos siglos. Ello queda fuera de toda duda. ¿Cómo echar a andar por el buen camino? Diversas iglesias, siempre garantes de los sentimientos de una parte de la población, hace tiempo que predican que la única solución es la venida de Nuestro Señor, como se anuncia en la Biblia. Pero, ¿y mientras tanto?.

 

Existe un argumento fundamental que muchos exhiben a la hora de afrontar los problemas del mundo: que como la cosa no tiene arreglo y, si lo tiene, yo no lo veré, paso de todo. Bueno, de todo, menos del fútbol, dirían muchos jóvenes. Ellos también viven su mundo de ficción. Y con ello contribuyen a que los problemas no se solucionen. Los que creen en algo, sin embargo, a la larga acaban siendo más felices que los pasotas.

 

Es una verdadera calamidad y un lastre para el ser humano su propia existencia. Así ha sido siempre. Obama no solucionará el problema. El sigue asistiendo a cumbres, visitando cementerios en Normandía con motivo del aniversario del desembarco, tratando de solucionar la crisis que los grandes financieros - entre ellos, sus paisanos- han provocado. Quizá pronto inventará una guerra -probablemente Irán-, tratando de demostrar al mundo que tiene razón. Se mueve en un mundo de ficción.  Pero la ficción de unos hace sufrir a la inmensa mayoría de ciudadanos.

 

Muchas cosas tendrían que cambiar en nuestra forma de pensar para que los graves problemas -los más graves de la historia de la Humanidad-, se solucionaran o tan siquiera se mitigaran un poco, al menos lo suficiente para dejarnos respirar sin avergonzarnos de nuestra condición humana. Mientras tanto, seguiremos matando, expoliando, guerreando, exterminando pueblos indígenas, cometiendo actos terroristas y un largo etcétera.

 

Finalmente, en mi opinión existe una solución aparentemente sencilla y clara,  que  actualmente es pura ficción: repartir. Para ello hacen falta, sin embargo, leyes que den a cada uno lo que le corresponde y no lo que él pueda conseguir, que, como se sabe, son conceptos muy distintos. ¿Demagogia? Demagogia o no, la historia te demuestra lo mal que nos ha ido hasta ahora con el viejo sistema que tenemos. Mientras tanto, recemos para que algún día pueda haber paz en el mundo, para que no nos destruyamos a nosotros mismos pulsando el botón atómico de la avaricia, el individualismo y el odio, a no ser que, al fin, venga Nuestro Señor a solucionarnos el problema.            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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7 Mayo 2009

LOS OPORTUNISTAS

A medida que va pasando la primavera, casi todos los seres vivos sienten la apremiante necesidad de reproducirse. Esto lo podemos constatar si nos preocupamos un poco en mirar a nuestro alrededor. Por ejemplo, fijémonos en lo pájaros..., y en su medio.

 

Hoy es día 7 de mayo. Son las siete de la mañana. Los meteorólogos auguran una primavera fresca, pero hoy hará una calor de verano.  A esta hora, sin embargo, todavía es agradable andar por los montes de Bellaterra.  Cercana, como encajonada entre las montañas del prelitoral  y estos montes, veo parte de la franja del Vallés Occidental, salpicado de pueblos y autopistas.  El ruido de fondo del tráfico lejano me acompaña casi a todas partes a medida que camino por la pista, a pesar de los extensos pinares y algunas profundas hondonadas cubiertas de bosque.  Además, decir que al llegar la noche, la luz de la ciudad resulta tan desagradablemente intensa, que ilumina levemente parte de estos montes. ¿Un medio adecuado para la vida?  Tal vez todavía lo sea, con tal de que no le quitemos el bosque...

 

Es muy agradable observar la vida de las especies que nada tienen que ver con nosotros. Nada nos dicen, por tanto, nada nos piden, pero es muchísimo lo que nos ofrecen.  Esos numerosos ruiseñores que cantan a los lados del camino, los reclamos de tantos mosquiteros papialbos llegados  de Africa; también los comunes, cuyo canto - un monótono chiff, chiff, chiff....chaff - se deja oír en los robledales; el grito repentino e histérico del mirlo común; el rápido despegar volando de una pareja de pitos reales sorprendidos dándose un atracón de hormigas. Las currucas y los mirlos son otras de las especies canoras que se hacen sentir en primavera y verano. Aquéllas, durante todo el día; los mirlos se oyen especialmente al anochecer. Pero esto no constituye una regla rígida, sino que hay excepciones. El ruiseñor, por otra parte, canta día y noche. Y sólo en las horas de más calor parece atenuarse un poco la voz de casi todas las aves en esta época. Como colofón de fondo a toda esta sinfonía de cantos y llamadas, aún sigue con nosotros un ave parásita por excelencia: el cuco común. Busca frenéticamente un nido ajeno en donde depositar sus huevos. Y ajena a todo lo que voy observando, planea todavía sobre estos montes nada menos que el águila perdicera. Por supuesto, en el suelo, escondidos entre el estrato herbóreo, viven muchos conejos, según he podido comprobar cerca de la hondonada repleta de bosque y frondosas. También, como todo el mundo sabe, abundan en el monte.

 

Aquí es necesario hacer un punto y aparte, pues en el día de hoy puedo comprobar la existencia de un nuevo nido en la zona: el de un estornino pinto..., o negro. Aquí debo aconsejar a aquellos que estudian nidos, que se aseguren bien, pues a veces no es lo que parece. El nido fue construido, ciertamente, por un pica pica-pinos, pero lo está ocupando el estornino, y al parecer está muy contento con él, pues entra y sale con frecuencia, acondicionándolo. Debo confesar que me siento un tanto frustrado, pues hace algunos días un pito real y un pico pica-pinos se sentían atraídos por un tronco seco de la misma zona, pero ahora estoy comprobando que han dejado de acudir a él. Y si esto ocurre a estas alturas de la primavera, cuando la mayoría de las aves están poniendo ya, la esperanza de observar la construcción de un nido es mínima.  Pero así es la primavera, una estación en la que la vida animal y vegetal renace y tiene sus pautas. Nosotros no podemos hacer nada, sino observar las maravillas de nuestra maltrecha naturaleza que aún nos queda. Sólo un último detalle más: hace unos días que oigo ese aflautado sonido de la llamada de las oropéndolas y hoy veo volar una de una frondosa a otra. Por tanto, nosotros somos meros actores en el gran teatro de la vida animal.          

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

   

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15 Abril 2009

EL LEGADO DE FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE

 

En la convulsa sociedad de los años treinta, poco espacio quedaba para que los españoles nos preocupáramos de los temas ecológicos. La Naturaleza estaba allí donde había estado siempre: al servicio de los propietarios de los  cotos de caza y fincas privadas. El exterminio de la fauna molesta comenzó con las leyes franquistas, como todo el mundo sabe, pero tampoco se ha detenido hasta la fecha.

 

Sin embargo, en la historia de los pueblos siempre se produce algún alumbramiento para mitigar las desgracias. En este caso fue el 14 de marzo de 1.928, con la venida al mundo en Poza de la Sal (Burgos), de un hombre que habría de influir de forma decisiva en el concepto que se tenía de ecología y conservación de la naturaleza a partir de la muerte de Franco.

 

Félix Rodríguez de la Fuente podríamos muy bien decir que llevaba sangre de lobo en sus venas, pues la iba a necesitar para enfrentarse a estamentos como el antiguo ICONA, heredera de prácticas que nada tenían de ecologistas y mucho menos conservacionistas. El supo transformar poco a poco muchos conceptos equivocados de este país, como el de cazar todo cuanto volaba.  Supo, además, atraerse la simpatía incluso del propio Caudillo con sus prácticas de cetrería. En definitiva, pretendió resucitar aquella afición, propia del medioevo. Su pasión por las aves rapaces y los lobos la llevaba desde la infancia, creemos que desde el instante en que miró al cielo en la comarca de la Bureba o escuchó por primera vez el relato de un pastor sobre los lobos.

 

Pero la misión para la que Félix estaba predestinado no hubiese podido llevarse a cabo sin su innata capacidad de comunicación, primero a través de la radio y más tarde en televisión. Además fue un disciplinado y ávido escritor, así como un enamorado del estudio de autores célebres en ecología y etología, como Konrad Lorenz, comenzando en su infancia con Jack London.

 

Félix Rodríguez de la Fuente fue un verdadero genio en una época en que los españoles soñábamos con la libertad; nos hizo comprender también que la libertad no es total sin una naturaleza bella, llena de vida, en la que cada cual tenga su nicho ecológico; una Naturaleza que de ninguna manera tenga que estar reñida o en competencia con la vida del ser humano. Tal vez fue un soñador, pero lo cierto es que en sus programas de radio y televisión logró llegar al corazón de muchos españoles. ¿Quién no recuerda alguno de los episodios de la serie El Hombre y la Tierra? Fue la serie más famosa de la televisión española, vendida a más de cincuenta países. Pero además está su obra escrita, entre las que se cuenta, La Enciclopedia de la Fauna, traducida a varios idiomas. Decir que desde su publicación todos los libros que describen la vida de los animales ya no lo hacen como antes, pues imprimió a sus relatos menos tecnicismos para que todo el mundo los entendiera. Es decir, formó escuela.

 

Desgraciadamente, la vida de  Félix, como todo el mundo sabe, tuvo un trágico final en Alaska. El día 14 de marzo de 1.980 moría al estrellarse su avioneta cuando se disponía a filmar la carrera de trineos más famosa del mundo: la de las 500 millas. El accidente también se llevó la vida de dos de sus compañeros más queridos, la de Alberto Mariano y Teodoro Roa, el mejor cámara del mundo.

 

Hoy, Félix Rodríguez de la Fuente hubiese cumplido 80 años de edad. De no morir prematura mente, ¿qué no hubiese conseguido este genio de la ecología, sólo comparable a Cervantes cuando hablamos de literatura? La historia nos lo ha arrebatado, porque la historia está llena de avatares. Siempre lo hemos necesitado para curar nuestra maltrecha naturaleza. Y ahora más que nunca, cuando el monstruo del crecimiento "insostenible" ya no hay quien lo pare. Necesitamos hombres como él, con las ideas claras, que no traicionen su legado, que continúen su obra inacabada. Aún hemos de salvar la naturaleza de su total destrucción. 

 

                                         

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8 Abril 2009

PRIMAVERA 2.009

 

Hoy es día 7 de abril. El día ha amanecido algo lluvioso, pero no hace demasiado frío. Como suelo hacer frecuentemente, visito las afueras de mi ciudad, Cerdanyola del Vallés, con el fin de observar esos cambios que producen el paso de las estaciones.

 

Como ocurre cada primavera, el Parc de la Riera de Sant Cugat se convierte en una sinfonía de cantos y llamadas de esos pajarillos que todos hemos visto, pero que poca gente conoce en toda su dimensión. Hay uno que llama especialmente mi atención: se trata del Ruiseñor Común. Oigo su canto por primera vez esta primavera. Y sólo hay un individuo, escondido entre la densa vegetación de la riera. Resulta asombroso para un pajarillo de un tamaño menor que el de un gorrión, haber hecho tan largo viaje como es el de regresar desde el Africa ecuatorial. En el camino vuela sólo de noche. Suele instalarse en zonas con mucha maleza y, a veces, cerca del agua. Pero tampoco desprecia otros sitios, como el monte bajo con tupidos matorrales e incluso parques y jardines. A veces se posa en las ramas de un chopo, escondido entre sus hojas, desde donde lanza su canto, que es audible a bastante distancia y es uno de los más maravillosos de todos los que emiten las pequeñas aves canoras.

 

No obstante, en mi caminar a lo largo de la riera, hoy me sorprende también la llamada por primera vez de un Mosquitero Papialbo. Este procede también de Africa y llega puntual a la cita primaveral para reproducirse. En la riera no es muy frecuente encontrarlo. Su hábitat preferido son los montes bajos con pinares y sotobosque con capas herbáceas, en donde suele construir el nido, al igual que el Ruiseñor Común.

 

Otra de mis sorpresas de hoy a lo largo de la riera es el descubrimiento de una Curruca Capirotada, es decir, su canto, pues resulta bastante difícil verlas. Además, como todas las aves, se mueven constantemente. La capirotada tiene un canto inigualable, y en opinión de algunos ornitólogos, sólo la supera el ruiseñor. La que descubro hoy debe de formar parte de un grupo de los primeros en llegar de Africa, puesto que hasta la fecha sólo he podido comprobar el canto de algunas otras especies sedentarias, como la Cabecinegra, muy frecuente en Catalunya.

 

Con el revolotear de esos otros pajarillos sobre los frondosos árboles de la riera, como son los jilgueros, verdecillos, verderones, herrerillos, carboneros -sin olvidar los siempre presentes estorninos y algún que otro picapinos- , abandono la Riera de Sant Cugat y me dirijo al monte de la parte alta de Bellaterra, en donde puedo comprobar la presencia, como cabía esperar por el tipo de hábitat, del ya mencionado Mosquitero Papialbo. Pero, además, cuando llego a una zona despoblada, en parte llana, pero también con una profunda hondonada y un promontorio, llega a mis oídos ese parloteo o reclamo constante de los primeros abejarucos comunes. Se trata de un ave muy vistosa, exótica, que nos visita también cada primavera, procedente de Africa. Dado que en esta zona existen muchas torres de alta tensión, tienen la costumbre de posarse en los cables, en donde el macho trata de atraer a la hembra ofreciéndole sobre todo abejas y abejorros. Además, tienen la costumbre de construir el nido en las paredes de areniscas, en donde excavan un agujero de más de medio metro de largo. Aquí hubiesen encontrado el lugar ideal -como he podido comprobar en otras ocasiones-, si no fuera porque la zona ha sufrido, desgraciadamente, una transformación, con la construcción de una carretera cerca del muro de tierra en donde anidaban. De todas formas, los abejarucos siguen siendo bastante abundantes.

 

Para terminar, diremos que es asombrosa la capacidad de supervivencia, año tras año, de las aún numerosas aves que nos rodean, a pesar de nuestro desarrollo insostenible, que provoca verdaderas infamias contra su hábitat. A veces pienso que no nos merecemos los cantos que cada primavera gratuitamente nos ofrecen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy es día 7 de abril. El día ha amanecido algo lluvioso, pero no hace demasiado frío. Como suelo hacer frecuentemente, visito las afueras de mi ciudad, Cerdanyola del Vallés, con el fin de observar esos cambios que producen el paso de las estaciones.

 

Como ocurre cada primavera, el Parc de la Riera de Sant Cugat se convierte en una sinfonía de cantos y llamadas de esos pajarillos que todos hemos visto, pero que poca gente conoce en toda su dimensión. Hay uno que llama especialmente mi atención: se trata del Ruiseñor Común. Oigo su canto por primera vez esta primavera. Y sólo hay un individuo, escondido entre la densa vegetación de la riera. Resulta asombroso para un pajarillo de un tamaño menor que el de un gorrión, haber hecho tan largo viaje como es el de regresar desde el Africa ecuatorial. En el camino vuela sólo de noche. Suele instalarse en zonas con mucha maleza y, a veces, cerca del agua. Pero tampoco desprecia otros sitios, como el monte bajo con tupidos matorrales e incluso parques y jardines. A veces se posa en las ramas de un chopo, escondido entre sus hojas, desde donde lanza su canto, que es audible a bastante distancia y es uno de los más maravillosos de todos los que emiten las pequeñas aves canoras.

 

No obstante, en mi caminar a lo largo de la riera, hoy me sorprende también la llamada por primera vez de un Mosquitero Papialbo. Este procede también de Africa y llega puntual a la cita primaveral para reproducirse. En la riera no es muy frecuente encontrarlo. Su hábitat preferido son los montes bajos con pinares y sotobosque con capas herbáceas, en donde suele construir el nido, al igual que el Ruiseñor Común.

 

Otra de mis sorpresas de hoy a lo largo de la riera es el descubrimiento de una Curruca Capirotada, es decir, su canto, pues resulta bastante difícil verlas. Además, como todas las aves, se mueven constantemente. La capirotada tiene un canto inigualable, y en opinión de algunos ornitólogos, sólo la supera el ruiseñor. La que descubro hoy debe de formar parte de un grupo de los primeros en llegar de Africa, puesto que hasta la fecha sólo he podido comprobar el canto de algunas otras especies sedentarias, como la Cabecinegra, muy frecuente en Catalunya.

 

Con el revolotear de esos otros pajarillos sobre los frondosos árboles de la riera, como son los jilgueros, verdecillos, verderones, herrerillos, carboneros -sin olvidar los siempre presentes estorninos y algún que otro picapinos- , abandono la Riera de Sant Cugat y me dirijo al monte de la parte alta de Bellaterra, en donde puedo comprobar la presencia, como cabía esperar por el tipo de hábitat, del ya mencionado Mosquitero Papialbo. Pero, además, cuando llego a una zona despoblada, en parte llana, pero también con una profunda hondonada y un promontorio, llega a mis oídos ese parloteo o reclamo constante de los primeros abejarucos comunes. Se trata de un ave muy vistosa, exótica, que nos visita también cada primavera, procedente de Africa. Dado que en esta zona existen muchas torres de alta tensión, tienen la costumbre de posarse en los cables, en donde el macho trata de atraer a la hembra ofreciéndole sobre todo abejas y abejorros. Además, tienen la costumbre de construir el nido en las paredes de areniscas, en donde excavan un agujero de más de medio metro de largo. Aquí hubiesen encontrado el lugar ideal -como he podido comprobar en otras ocasiones-, si no fuera porque la zona ha sufrido, desgraciadamente, una transformación, con la construcción de una carretera cerca del muro de tierra en donde anidaban. De todas formas, los abejarucos siguen siendo bastante abundantes.

 

Para terminar, diremos que es asombrosa la capacidad de supervivencia, año tras año, de las aún numerosas aves que nos rodean, a pesar de nuestro desarrollo insostenible, que provoca verdaderas infamias contra su hábitat. A veces pienso que no nos merecemos los cantos que cada primavera gratuitamente nos ofrecen.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

      

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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